¿Dudas? ¿Deseas alguna consulta? Manda un whatsapp al +52 5539796649
¡Escríbenos! contacto@samayana.com.mx

¿Cuáles son tus miedos?

tu camino al equilibrio

¿Cuáles son tus miedos?

Hoy quiero hablar de un tema que nos han solicitado en sus correos e inbox.

Seguramente a muchos de nosotros nos educaron a base del miedo.

Yo por lo menos, recuerdo al coco, al arenero, a la mano peluda, a la llorona, a la inyección, como agentes del “miedo educativo”.

Sin embargo, en lugar de educarme, me crearon sentimientos de inseguridad y temor, particularmente a la obscuridad, ya que esos seres sólo podían existir en las sombras de los lugares aislados y en la obscuridad de la noche.

Estaba implícito el mensaje de que me llevarían a otro lugar peor para atormentarme por no hacer las cosas como me indicaban o que me quitarían algo que yo consideraba valioso. El miedo crea la culpa.

De niño me debatía entre el temor al abandono, la inseguridad de estar a solas y el posible despojo de lo que amaba.

Pero, ¿qué es el miedo?

El miedo es una sensación física y emocional por algo conocido o desconocido, sobre la que sentimos no tener habilidad alguna de control, manipulación o de poder enfrentarlo satisfactoriamente.

Fisiológicamente el miedo responde a una situación crisis, creando un estado de alerta corporal que moviliza una serie de hormonas que influyen en diversos órganos para dar respuesta a la situación crisis, sea esta, huir, enfrentar o resolver la situación de formas físicas que en otra circunstancia no realizaríamos, como levantar objetos muy pesados o brincar muy alto por ejemplo.

Esta respuesta es natural, ya que está asociada con el instinto de supervivencia (conservación) y podemos definirla como “sensación”, ya que este tipo de miedo es una respuesta corporal de adaptación a circunstancias adversas que se percibe con los sentidos y por tanto se siente, se intuye. El peligro percibido desencadena una respuesta instintiva.

Este miedo se procesa en el cerebro primitivo o reptiliano.

Nos permite prever y adelantar hechos, es decir, nos pone en alerta para atender lo desconocido o amenazante y dar una respuesta vital.
Lo contrario del miedo es la osadía, es el extremo que no mide las consecuencias de los actos.

Así pues, podemos identificar dos tipos de miedo.

El miedo como respuesta fisiológica instintiva frente a una amenaza real, posible o imaginaria y, el miedo emocional, que es una construcción elaborada con las experiencias vividas en la interrelación con otras personas, particularmente las más cercanas, como los padres, hermanos y otros cuidadores o en experiencias en momentos críticos (volar, alturas, etcétera).

El miedo nos mantiene atrapados en el pasado o preocupados por el futuro.

Generalmente cuando es un miedo por algo conocido, las experiencias previas han vulnerado a la persona provocándole heridas y/o dolor físico y emocional, por tanto, los recuerdos para la persona siempre son dolorosos, de tal manera que la sola posibilidad de que se presente una situación similar hace que la persona experimente una serie de sensaciones fisiológicas y emocionales, ya que se revive la situación que dio origen a dicho emoción – sentimiento.

Se le teme al dolor sufrido en el pasado. Queremos evitar el dolor y el dolor lo llevamos dentro porque vivimos pensando en el pasado.

A diferencia del miedo instintivo, que nos prepara para responder, defendernos, huir, el miedo emocional paraliza, es incapacitante, nos limita.

Cuando vivimos desde el miedo, lo desconocido, lo posible y lo imaginario causan ansiedad porque enfocamos nuestra mirada, nuestros pensamientos, más en las posibilidades catastróficas del futuro que en lo que realmente deseamos, tal vez, porque ni siquiera sabemos lo que realmente deseamos.
Lo hacemos así, porque no tenemos el control de los sucesos, ya que nuestra parálisis nos mantiene al margen de las cosas, dejando que otros hagan y decidan por nosotros.

El miedo emocional es una bebida amarga, un veneno pues.

El miedo sólo sirve para perderlo todo.

 

Veamos esta línea de pensamientos (parásito):

Tengo miedo a fracasar – tengo miedo de fallarle a mis padres (o a alguien significativo) – tengo miedo de que me abandone(n) por no cubrir sus expectativas – tengo miedo de estar solo – siento que no puedo yo solo.

Después viene la inseguridad, el auto saboteo, la desconfianza, la posposición de los proyectos, la sensación de fracaso, acompañados de pensamientos incapacitantes, “yo no puedo”, “siempre me equivoco”, “nunca lo lograré”, “es muy difícil”, “es que”, “pero”, etcétera. De ahí su denominación de parásitos, ya que estos pensamientos no sirven de nada, sólo generan “ruido” interno.

Tratar de escapar del miedo, no hace más que fortalecerlo, al tiempo que aumenta nuestro sufrimiento y el sufrimiento ajeno.

 

Más allá del miedo está la libertad

El miedo es una de las emociones más difíciles de trabajar.

El dolor lo lloras, la rabia la gritas, pero el miedo te atrapa silenciosamente en el vacío de tu corazón.

El miedo te paraliza. No es miedo a volver a intentar, es miedo a obtener el mismo resultado.

Tenemos miedo a cosas externas que no podemos controlar.

Nos preocupa enfermar, envejecer y perder lo que queremos.

Por ello, nos aferramos a las cosas que nos interesan, como nuestra posición, nuestras propiedades, nuestros seres queridos y nuestros recuerdos, creando los apegos.

Si sigues remontándote al pasado, la tuya es una atención equivocada.

Por el contrario, si te plantas en el presente, podrás contemplar el pasado desde una perspectiva diferente y transformar tu sufrimiento.

¿Tú a qué le tienes miedo?

Cada uno/a de nosotros/as tenemos o hemos tenido miedo a diversas cosas.

Miedo a la muerte
A no controlar las emociones
A no poder controlar o manejar una situación (financiera, afectiva, laboral)
A perder lo que poseo
A estar solos y a la soledad
A no encontrar el amor o perderlo
A fracasar en las iniciativas
A no ser valioso
Otros

 

Tomar una dirección segura

Para elegir diferente debemos tomar plena conciencia de nosotros mismos, por ello debemos dirigir nuestra atención hacia el “aquí” y el “ahora”.

Nos recuerda que el momento presente siempre está disponible para nosotros y que podemos sustraernos a eventos que sucedieron hace ya mucho tiempo.

  • Pon atención en lo importante.
  • Identifica a qué le temes para reconocer la confusión y la falta de conciencia subyacentes.
  • Evalúa tus habilidades para manejar el o los miedos, en el momento y a largo plazo; sin subestimarnos o sobreestimarnos, y aceptando la etapa actual de nuestro desarrollo.
  • Implementa lo que puedas hacer en este momento, si lo estás haciendo, alégrate y continua en tu proceso de cambio; y si no, toma la resolución de hacer lo mejor que puedas con tus habilidades actuales.
  • Si ahora no puedes manejarlo completamente, descubre cómo puedes llegar al punto de poder hacerlo totalmente.
  • Enfócate en lo que realmente deseas.

 

Para cambiar o mejorar se tiene que tomar acción

No es una condición pasiva, sino una forma activa de poner nuestra vida en una dirección segura; la condición de trabajar de manera realista, para deshacernos de nuestros miedos.

Lo que eres es lo que has sido.
Quien vas a ser es lo que haces ahora.

Buda

 

Si tienes dudas o requieres más información sobre el tema, no dudes en comunicarte conmigo.

Si consideras que requieres coaching terapéutico, con gusto las puertas de Casa Samayana están abiertas para recibirte y ayudarte.

¡Namasté!

Lucas Matus

No hay comentarios

Añade tu comentario

error: Content is protected !!