Hoy soy toda tuya

Hoy soy toda tuya:
soy tu Batichica, el escalpelo a la escafandra del abismo de tu más temible inspiración;
soy tu Bovary, tu Lolita y tu Maga; 
soy tu libro de filosofía -de todas las corrientes menos lógica-, 
soy tu ecuación absurda y tu deconstrucción; 
el grado cero de lo “políticamente” correcto, 
tus puntos sobre las íes y tu incómoda diéresis. 
 
Hoy soy tu imperfecta guarra;
 
un día tú, un día, 
abrirás esa puerta y me verás como tu Venus de Boticcelli, como tu conciencia perseguidora; 
yo seré la culpable de todas tus angustias y todos tu pesares, yo te desespero te mato y te enloquezco;
 
o sea: 
soy la que llevaste al río pensando que era mozuela; 
hoy soy tu cortesana de Menfis, tu sirena, tu María Egipcíaca antes de volverse santa; Beatriz dantesca que quiere ser tu puta, Salomé, Justine, Lilith, soy tu mulata de Córdoba, tu lozana Andaluza, tu virgen, tu Ana Karenina en el tren, tu Ofelia moribunda, Francesca; tu Sherezada que se traba con su propia historia y tu Ariadna perdida en su laberinto;
 
hoy soy tu Medusa, tu estoica Penélope y tu Condesa Sangrienta, 
[bueno, también puedo ser María Egipciaca cuando se vuelve santa]; 
soy tu Circe; 
ya que si la belleza fuera pecado, soy que la que viviría en el infierno, soy tu morenita color de llanta, la de rojo, en fin, soy tu cuerpo de uva;
 
soy sombra de tu bien esquivo, imagen del hechizo que más quieres, soy todas las Juanas que conoces: la loca, la de arco, la de tu cruz, hasta tu Juanita Banana marca registrada; 
 
y vuelvo a ser tu Batichica, tu Gravitania, tu Mujer Maravilla y Biónica, tu chica superpoderosa y ponedora, tu Tormenta, tu Vampirela, tu Rarotonga, tu fichera del Balalaika, tu congalera, tu ago go dancer y tu Betty Blue; 
 
para ti soy un libro abierto, soy tu María Félix y Dolores del Río juntas, tu Chorreada, tu amorcito corazón tú tienes tentación de un beso, tu Aquimichú, la niña de guatemala, tu cosita, tu Puchunga, tu pan, tu Tequilera, tu Camelia la tejana, tu Thelma and Luise, tu Nikita, la que se murió de amor; 
 
soy la que se fue;
 
soy tu muerte sin fin, tu insoportable levedad del ser, tu amor ridículo, tu bella dama sin piedad, tu ciudad invisible, tu mujer rota, tu amigdalitis de Tarzán, tu libro de cabecera, tu réquiem y tu nirvana; 
 
tu mujer que sabe latín [por lo mismo, la que no tiene buen fin]; 
soy la que le gusta cuando callas porque parece que estás como ausente, soy la de pechos de zanahoria y de pasas higos, la de aliento afrodisíaco; 
 
soy la que sé volar; 
 
soy tu Camille Claudel, tu Simone de Beauvoir , tu Virginia Wolf, hasta tu Britney y tu Evita que quieres evitar pero no se deja;
 
pa´que te quede claro: 
soy la que lía el cigarrillo en espera de tu presencia, soy la que hoy te va amar y te va a amar bien. Soy tu melancólica, flemática, colérica y sanguínea, según los humores; soy tu histérica con y sin menopausia, soy tu madre, tu hermana y tu loca, tu neurótica y esquizofrénica que se cree -y por supuesto es: tu microbito, tu simpaticotónica vertical, partida, perdida sin ti, tu Mata Hari, tu Tania la guerrillera, tu luchadora incansable, tu acometedora de atentados, tu perra, la que fica-du-lado-du-dentro, tu gorda de fin de semana, tu investigadora privada, artesángana de hobby, tu próximamente secuestradora, tal vez tu serial monster, tu feminazi, tu anarcopoeta,
tu reinita,
tu maga,
tu hechicera,
tu bruja,
tu hada,
o sea,
tu vieja.
 
Soy todo esto, soy toda tuya y te lo ofrezco
hoy
mañana, quién sabe…
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Por todas mis relaciones, de corazón a corazón
©Tania Samayana

Tania Samayana

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